domingo, 22 de marzo de 2009

Lou Reed y la caza de brujas



A pesar de haber nacido en una familia de clase media, Lou Reed recibió una esmerada educación musical. En plena adolescencia también escribía poemas y plagiaba, a modo de pastiche, algunas canciones de doo-woop y rockabilly. Años después renegó de aquellos conocimientos “aburridos”, que reconoció haber olvidado casi por completo. Total, con tres acordes podía emular a las estrellas musicales del momento. A eso jugaba con un grupo de amigos del instituto, con los que tocaba en centros comerciales e incluso había publicado un single en Dot Records, la discográfica en que habían grabado autores de la talla de Pat Boone.

Sin embargo, lo que más desconcertaba a sus padres era su carácter afeminado. La personalidad del Reed adolescente, con 17 años, ya dejaba atisbar la naturaleza excéntrica y rebelde del frontman de The Velvet Underground, y también una atracción por los hombres que el chico trataba de reprimir en vano.

Era la época de la cruzada de McCarthy en defensa de los valores norteamericanos y la histeria anticomunista (y, por una especie de fobia neurótica, contraria a cualquier tipo de movimiento social que entrañase un riesgo a las viejas instituciones y estructuras). El senador lanzaba soflamas contra los “vándalos” y todo aquél que se alejaba de las convenciones, implacables.

Para “curar” la homosexualidad de su hijo, los padres de Reed sometieron al pequeño a varias sesiones de electroshock, tres veces por semana. “Perdías la memoria y te convertías en un vegetal”. Pasaron los años y cuando en aquel disco de debut famoso por la portada de Andy Warhol incluyó Venus in Furs las reacciones fueron encontradas. Inspirada en una novela de Leopold von Sacher-Masoch, la canción revelaba una visión turbia del sexo y su parentesco con el dolor y la sumisión.



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miércoles, 11 de marzo de 2009

Melbourne (I)

Crowded House_Split Enz


Australia, ese país donde el sol broncea la piel de acerados Cocodrilos Dundee's y la superficie terrestre crepita con descargas de alto voltaje AC/DC, marca de la casa. 1991. “La maravillosa Melbourne”, la ciudad de las cuatro estaciones en un solo día, apelativo que ilustra el carácter caprichoso de su clima. Una exageración, se podrá pensar, fruto de unos vecinos descontentos con la niebla y los días de lluvia, y de esas escampadas traicioneras que ponen la miel en los labios. Uno se confía, deja el paraguas y el abrigo en casa, sale a la calle y de repente el agua vuelve a caer, más húmeda y más fría, como una provocación. Aviso para los desprevenidos: “Even when you're feeling warm/The temperature could drop away”, nos dice Neil Finn, vocalista de Crowded House en su canción-tributo a la metrópoli.

Publicada en verano de este año, Four Seasons In One Day se convierte de inmediato en una de las obras más representativas del grupo; caso paradójico, ya que esta canción iba a formar parte de un proyecto paralelo que había amenazado con causar la disolución de Crowded House.

Los rumores que precedieron al lanzamiento de Woodface, LP que incluye dicha canción, apuntaban a que Neil y Tim Finn (este último, músico sin grupo que se dedicaba a saborear las mieles de la fama y a echar horas extra en la industria del cine italiano) preparaban un nuevo disco al margen de la banda.

Hacía más de quince años que los hermanos habían tocado juntos en Split Enz. Luciendo peinados estúpidos, vestimentas parcheadas de colores estridentes y un aura de decadencia a lo payaso Micolor, este conjunto que exploraba las bondades de la New Wave había conseguido un éxito notable en Nueva Zelanda (su país natal), Australia, Reino Unido y Canadá.

A partir de 1980, año en que Neil asume la función de frontman de Split Enz, la música de los neozelandeses comienza a dar pistas sobre ese sonido que va adquiriendo autoridad hasta reclamar un nombre propio: Crowded House. En esta época, algunas composiciones de Split Enz desprenden cierta oscuridad contenida, una especie de desazón edulcorada con arreglos pop.



Crowded House será la encarnación más fiel de ese tono comedido. La disolución de Split Enz en 1984 permitió a Neil Finn dar rienda suelta a su talento, al librarse de la supremacía de su hermano. La creación en 1984 de Crowded House confirma el deseo de este artista por dejar atrás el terruño familiar y fijarse sus propias metas. Woodface, tercer larga duración de la banda, llegó tras el éxito del primer álbum (titulado con el mismo nombre del grupo) y las flojas ventas de Temple of Low Men (1988).

Four Seasons In One Day es una canción formalmente perfecta en su juego de tensión-distensión. Por lo demás, la acertada combinación de acordes en tono mayor y menor hace que se convierta en una catarsis, una joya que desprende cierta desesperación y al mismo tiempo consuelo. En fin, una obra sobresaliente dentro del más que correcto repertorio de Crowded House.

domingo, 8 de marzo de 2009

Okkervil River - The Stage Names (2007)



"Todo está en este disco: melodía, armonía, unas letras geniales, una instrumentación inteligente y emoción pura". Delusions of Adequacy

"Mientras Will Sheff aúlla histéricamente sobre la carencia de finales épicos y dramáticos puntos de vista en la rutina diaria, la banda se revela cada vez más trastornada y agresiva [...], un cambio inesperado para una agrupación más asociada con el cerebro que con la musculatura".
Pitchfork

"En The Stage Names la banda ha demostrado una vez más su experiencia creando este innegablemente triste y poderoso rock
indie. Es uno de los álbumes esenciales del año". PopMatters

"The Stage Names tiene mucho más de álbum de rock esforzado y atrevido que la mayor parte de la obra de Okkervir River, y también más orquestación, con arreglos que incluyen de todo, desde carrillones no afeminados hasta la percusión de un metrónomo. La complejidad es el complemento perfecto para la escritura densa de Sheff".
NOW Magazine

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